miércoles, 4 de mayo de 2011

Educar despacio

El movimiento Slow, que empezó hace 25 años, pretende respetar el ritmo natural de aprendizaje de los niños. Es cierto que actualmente nuestro ritmo de vida es acelerado y estresante, lo cual afecta negativamente a los resultados, pero sobre todo a los alumnos, profesores e incluso a padres.

Como señala Domenech, "las actividades educativas tienen que definir el tiempo para ser realizadas, y no al revés". No por enseñar más rápido se va a aprender más.

Un buen ejemplo a seguir es el modelo educativo finlandés, mucho más relajado y flexible, consigue mejores resultados académicos en sus alumnos.

Los padres contribuyen a este error planificando todo el tiempo de sus hijos con actividades extraescolares excesivas. En su lugar deberían dejar a sus hijos evolucionar de una forma más pausada, dejándoles jugar para aprender, intentando despertar en ellos la pasión por aprender, por descubrir por ellos mismos, pasando más tiempo con ellos, respetando su ritmo y no intentar convertirles en adultos antes de tiempo.

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